Magnetares

Los objetos llamados “Soft gamma repeaters” (“SGRs”, en español “Repetidoras de Gamma Suaves”) aportan evidencia de que esas estrellas tienen campos magnéticos extraordinariamente potentes. Una estimación especialmente simple y confiable del magnetismo de las SGR, hecho por primera vez en 1998 por C. Kouveliotou y sus colaboradores, aporta evidencias de un campo de 8 x 10^14 Gauss, donde “Gauss” es una unidad que indica la fuerza del campo magnético. (1 Tesla = 10^4 Gauss). Los físicos no ha podido crear campos estables más potentes que 4,5 x 10^5 Gauss en el laboratorio porque las tensiones magnéticas de campos más poderosos superan la resistencia a la tensión de los materiales terrestres. Si se intenta crear campos más potentes, las fuerzas magnéticas destrozan el electroimán. Los campos de más de 10^9 Gauss, sin embargo, son letales. Campos así distorsionan fuertemente a los átomos, comprimiendo a las nubes de electrones atómicos en formas de cigarro, con el eje más largo alineado con el campo, lo que vuelve imposible la química en la que se basa la vida. Dentro de los 1.000 kilómetros alrededor de un magnetar uno morirá a causa del magnetismo puro y estático. A 10^14 Gauss, los átomos tienen grosores de alrededor de el 1% de su longitud, centenares de veces más delgados que los átomos no magnetizados. Esos átomos pueden formar fibras o cadenas de moléculas parecidas a polímeros. Sobre la superficie de una magnetar probablemente existe una alfombra de estas fibras magnetizadas, por lo menos en los lugares en los que la superficie es lo suficientemente “fría” como para que se formen átomos.
Actualmente, se considera que de cada diez explosiones de supernovas, solamente una da origen al nacimiento de un magnetar. Si la supernova posee entre 6 y 12 masas solares, se convierte en una estrella de neutrones de no más de 10 a 20 km de diámetro. Según la hipótesis de los científicos mencionados anteriormente, los requisitos previos para convertirse en magnetar son una rotación rápida y un campo magnético intenso antes de la explosión. Este campo magnético sería creado por un generador eléctrico (efecto dinamo) que utiliza la convección de materia nuclear que dura los diez primeros segundos alrededor de la vida de una estrella de neutrones. Si esta última gira lo suficientemente rápido, las corrientes de convección se vuelven globales y transfieren su energía al campo magnético. Cuando la rotación es demasiado lenta, las corrientes de convección sólo se forman en regiones locales. Un púlsar sería, pues, una estrella de neutrones que, en su nacimiento, no habría girado lo suficientemente rápido durante un corto lapso de tiempo para generar este efecto dinamo. El magnetar posee un campo lo suficientemente poderoso como para aspirar la materia de los alrededores de la estrella hacia su interior y comprimirla; esto conlleva a que se disipe una cantidad significativa de energía magnética durante un periodo aproximado de unos 10.000 años.